Daris Javier Cuevas
Se ha tornado como una inquietud frecuente el interés por la estabilidad macroeconómica, lo cual se debe a que esta plantea un escenario donde los niveles de precios, el equilibrio de la balanza de pagos y la tasa de empleo responden a los objetivos de la política macroeconómica, es decir, que su comportamiento favorable impulsa la certidumbre y desactivan los riesgos a los que se expone la actividad económica. Lograr la estabilidad macroeconomica construye una situación deseable para que los agentes económicos operen con menores riesgos, al tiempo que se deriva en un escenario político y social de seguridad y confianza.
Bajo la premisa planteada se interpreta que la estabilidad macroeconómica supone una situación caracterizada por la ausencia de grandes fluctuaciones en el nivel de producción, renta y empleo, junto con descenso o nula inflación en la variación de precios. También cuando en un país se presenta cambio repentino en la institucionalidad, surgen dudas sobre expectativas optimistas, tal como está ocurriendo en varios países a escala global fruto de que predomina un clima de inestabilidad económica y política, provocada por diversos factores, los cuales son una fuente de inestabilidad macroeconómica, social y política.
Se considera que la estabilidad Macroeconómica es una situación deseable porque en un período de estabilidad la incertidumbre a la que se enfrentan los agentes económicos es mucho menor. Y dado que, por lo general, los agentes económicos tienen animadversión al riesgo, la existencia de la incertidumbre dificulta la actividad económica, comportando desajustes temporales e inseguridad social y una caída de los niveles de ganancia.
Es muy importante para un país no sólo ser económica y políticamente estable sino también transmitir esta imagen ante sus ciudadanos y el resto del mundo. Esto así ya que un clima de inestabilidad económica puede perjudicar la capacidad de un país para atraer inversiones foráneas y desestimular el capital nacional.
La sostenibilidad de la estabilidad macroeconómica ha venido ocupando un primer plano de importancia en el discurso económico y la consistencia que debe caracterizar a las políticas macroeconómicas en las aspiraciones de lograr y preservar la estabilidad macroeconómica ya que la inestabilidad tiene un costo económico y político muy elevado. Se trata de que la inestabilidad implica una gran pérdida de recursos y sus efectos prolongados e infortunados con pérdidas que son irreversibles que van desde los activos financieros y reales, pérdida del capital humano con desempleos, deserción escolar y, por ende, afecta y destruye la economía en su conjunto.
Pero es que la incertidumbre que se deriva de la inestabilidad económica impacta de manera contundente en la acumulación de capital y derrumba las estrategias macroeconómicas de las empresas que procuran elevados niveles de inversión e innovación tecnológica. La inestabilidad económica se traduce en conflictos económicos que suelen ir acompañado de decadencia de la actividad económica y en perjuicio del empleo creciente, lo que tiende a expresarse en una combustión para una crisis politica.
Implementar políticas macroeconómicas para lograr o mantener la estabilidad sugiere la adopción de medidas ponderadas por su impacto directo en los diferentes sectores económicos, por lo que no es una tarea fácil ya que invita a la prudencia al utilizar medidas y acciones oportunas, por el alto riesgos en que opera la economía global. Tal situación está explicada en el hecho de que los costos elevados que esto implica con la pérdida de la credibilidad cuando los instrumentos de política económica se manejan inadecuadamente y dan pasos hacia un escenario político incontrolable.
La inestabilidad macroeconómica está a la orden del día en la economía mundial, por lo que cada país ha de velar por que no se produzcan sobresaltos, tal como se comprueba en los cambios en el tablero geopolítico global. El punto central a tener en cuenta es que el objetivo medular de la política macroeconómica es alcanzar y mantener la estabilidad económica, ya que es la condición necesaria para efectivamente lograr altas tasas de crecimiento sostenible del PIB.
Daris Javier Cuevas Nin dcuevas16@uasd.edu.do



