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BREVE Y PRECISO / El arroz: un cereal socialmente poderoso 

Andy Mieses

Por Andy Mieses 

Una crisis de impredecibles consecuencias podría generar la medida de entrada libre de impuesto del arroz estadounidense al mercado dominicano.

Este rubro es el de mayor consumo en la mesa de los dominicanos, unas 125 libras per cápita al año, lo que evidencia el impacto social, económico y nutricional en el país.

El cultivo de este cereal involucra a más de 30 mil productores con una fuente motriz de trabajo que genera más de 300 mil empleos directos e indirectos con efectos sensibles en fincas, factorías, asociaciones, cooperativas, transportistas y cientos de comunidades de las zonas de labranza de este rubro.

Esto significa que si se reduce la cantidad de tierra destinada al cultivo de arroz menos actividad laboral habrá en fincas, factorías y en las redes de empaques y comercialización lo que deprimirá este subsector agrícola como fuente de empleo y de inclusión social, lo que impactará de manera negativa en los índices de pobreza en la zona rural que ronda entre el 21.16 % y el 23.6%. 

Actualmente hay bajo cultivo de arroz un millón 500 mil tareas por ciclo, con más de 3 millones de tareas sembradas en las etapas anuales de alta producción.

La provincia Duarte es la que encabeza la producción nacional del cereal con 29.5 %, teniendo como enclaves principales a San Francisco de Macorís y LasGuáranas, le sigue Montecristi que genera 17.5 del grano y La Vega que registra el 14% del total nacional, mientras que Sánchez Ramírez aporte el 9.4 % y un porcentaje menor producen las provincias Monseñor Nouel, María Trinidad Sánchez, Valverde y San Juan, entre otras. 

La entrada libre de impuesto del cereal de Estados Unidos al comercio dominicano sacará 1.3 millones de tareas de la producción de este cultivo generando un cambio destinado a la siembra de otros rubros que podrían registrar en el tiempo de cosecha, precios deprimidos en cadena debido a la sobreproducción que dislocara el mercado de ofertas y demandas, generándose bajos índices de rentabilidad que lleven a las ruinas a los productores agrícolas.

La comida rápida de las famosas marcas norteamericanas tiene un precio inasequible para el nivel de compra de la mayoría de los dominicanos, al tiempo que aún no domina la preferencia del gusto nuestro a la hora de comer.

 Los hogares dominicanos prefieren los productos agrícolas y si la situación provoca una baja producción en nuestras zonas de cultivo, se generaran altos precios en los componentes de la canasta familiar y los niveles inflacionarios agotaran los combustibles de la paciencia:  la fe y la esperanza. 

Ojalá el gobierno, sus funcionarios del Ministerio de Agricultura y de la Comisión Nacional Arrocera, lo vea así al arroz como un cereal socialmente poderoso por el impacto en cadena que genera en la vida económica, la familia y el comercio. 

Juan Mieses juanmiesesp@gmail.com

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