Por Andy Mieses 

La Dirección General de Migración (DGM) arrastra un pasivo ético en sus  operaciones debido a las acciones ilícitas de sus agentes en el ejercicio de sus funciones.

 Ejemplos de la actuación ilícita de los oficiales de la DGM, es el arresto de un inspector de control migratorio de servicio en el Aeropuerto de Punta Cana, cuando recibía un soborno de 100 mil pesos para facilitar la salida de una mujer a España, pese a tener impedimento para salir al exterior.

 A los haitianos estos agentes les  quitan dinero, gallo y otras pertenencias, denuncia el alcalde del Municipio de Dajabón, Santiago Riverón. 

También es un secreto a voces, que al arrestar a los haitianos y montarlos a la “camiona”, los oficiales de control migratorio, los extorsionan exigiéndoles dinero, para dejarlos en libertad.

 En el Gran Santo Domingo, esta práctica corrupta se ve a diario, como después de la “mordida”, los desmontan de la “camiona”.  

La política migratoria de un Estado debe aplicarse dentro de un marco legal no violando normas imperativas como es el fiel cumplimiento de los derechos humanos. 

 Juan Mieses juanmiesesp@gmail.com