El pasado 6 de agosto de 2026, la exposición “Carteles en Dos Calles” fue el punto de partida para el encuentro dedicado a explorar distintas aproximaciones visuales a la figura y el legado de Salomé Ureña de Henríquez, durante el conversatorio celebrado en Dos Calles, Espacio Creativo, en la Ciudad Colonial.
La actividad, desarrollada como parte del programa público de la muestra, reunió a artistas, diseñadores, gestores culturales y público interesado en torno al cartel como medio de expresión artística y a la serigrafía como un lenguaje que, lejos de perder vigencia frente a las nuevas tecnologías, conserva en el trabajo manual una parte esencial de su valor.
El encuentro fue introducido por Yamile Eusebio de Umaña, directora ejecutiva de la Fundación Conexión LiLeón, quien dio la bienvenida a los asistentes, presentó la misión de la institución y la propuesta de Dos Calles, Espacio Creativo, concebido para acoger las artes visuales, el diseño y la programación cultural.
Lilian Carrasco, curadora de la muestra, moderó el intercambio con los artistas, propiciando un diálogo sobre las diferentes maneras en que los seis creadores contemporáneos se aproximaron a Salomé Ureña. En esta ocasión, el conversatorio incluyó la participación e intercambio de los artistas Ani Mederos, Freddy Jana y Rafa Melo, y los mensajes de Jesús Jiménez R., Lena Tokens y Olga Valdez, permitiendo que todos -unos presenciales y otros desde la distancia- compartieran sus reflexiones y las distintas lecturas sobre la figura de Salomé.
Más que ilustrar, cada artista partió de una pregunta, una imagen o un aspecto particular de la vida y el legado de Salomé Ureña de Henríquez para construir una interpretación propia a través del diseño.
Ani Mederos definió a Salomé como “una mujer montaña”, una imagen que resume la dimensión referencial que la poeta y educadora tiene para varias generaciones. En su propuesta “Poder es saber”, la falda de Salomé se transforma en un libro acordeón, estableciendo un vínculo entre la escritura y la educación. La artista explicó que concibió su pieza como una manera de honrar a quienes estuvieron antes y a quienes continuarán después, incorporando además elementos festivos que aluden a la alegría y a la celebración del conocimiento.
Para Freddy Jana, el punto de partida fue una pregunta: “¿Quién es Salomé Ureña para la gente de hoy?”. Su reflexión se centró en el riesgo de que el personaje histórico termine siendo más conocido que la persona que existió detrás del nombre. Las calles, las leyendas y las imágenes asociadas a Salomé pueden convertirla, según Jana, en una figura distante, cuando precisamente su condición de mujer, artista, educadora y madre la convierte en una personalidad extraordinariamente contemporánea.
Esa mirada también determinó su trabajo de diseño, pues Jana desarrolló la identidad gráfica de la exposición junto a Olga Valdez y creó un alfabeto original para el proyecto, partiendo de la relación de Salomé con la palabra, la lectura y la educación. En su cartel “La fuente”, la imagen de Salomé aparece como una presencia vigente, capaz de continuar dialogando con el presente.
Rafa Melo llevó la interpretación a una pieza contundente en “La sangre no se borra”: una pluma que se eleva desde un tintero rojo. La tinta se convierte en sangre y la escritura en una huella que permanece. Para Melo, aquello que Salomé dejó escrito y, especialmente, aquello que enseñó a escribir a otras mujeres, forma parte de un legado que no puede borrarse.
Las otras tres propuestas ampliaron la conversación desde diferentes lenguajes visuales. En “Salomé, Esfera, Luz…”, Olga Valdez construye una imagen luminosa en la que convergen el rostro de Salomé, el sol, las magnolias, las aves y los barcos de papel. La artista parte de versos de “La llegada del invierno” para establecer asociaciones entre la poeta, la madre, la maestra y la mujer vinculada a la naturaleza y a la patria. La esfera de luz que corona el rostro de Salomé, se convierte en una metáfora de la permanencia de su legado: una luz que continúa presente.
Por su parte, Lena Tokens, en “Entre Líneas”, aproxima a Salomé desde una gráfica contemporánea en la que las raíces ocupan un lugar fundamental. El rostro de la poeta dialoga con elementos de la ciudad y con esas raíces que descienden hasta la parte inferior de la composición, estableciendo un vínculo entre la mujer histórica, el territorio y la memoria. La obra propone así una lectura en la que el legado no aparece como algo detenido en el pasado, sino como algo que continúa creciendo y extendiéndose.
Por su parte, Jesús Jiménez R. lleva la figura de Salomé al lenguaje digital en una obra construida a partir de píxeles. Su propuesta establece un contraste entre la materialidad de la serigrafía y la imagen digital, incorporando los versos de la poeta dentro de una composición de tonos rosados y magentas. Los píxeles, lejos de alejar la obra de la tradición gráfica, permiten otra forma de aproximarse a la palabra y a la imagen de Salomé desde la sensibilidad visual contemporánea.
De esta manera, las seis obras construyen un mapa diverso alrededor de una misma figura: la mujer montaña de Ani Mederos, la pregunta de Freddy Jana por la Salomé que permanece detrás del mito, la sangre que no se borra de Rafa Melo, la luz de Olga Valdez, las raíces de Lena Tokens y los píxeles de Jesús Jiménez R. Seis lenguajes, seis aproximaciones y una misma intención: volver a mirar a Salomé Ureña más allá del nombre que conocemos.
La serigrafía como parte esencial del proyecto
Uno de los momentos centrales del encuentro estuvo dedicado a la materialidad de las obras y al proceso que hizo posible convertir las propuestas de los artistas en estampas.
Gustavo Fermín, maestro impresor, compartió con el público una aproximación al proceso de impresión y al carácter artesanal de la serigrafía. Explicó aspectos relacionados con la preparación de las tintas, las mallas y la impresión de cada color, poniendo de relieve que detrás de una pieza aparentemente sencilla existe un trabajo manual preciso y especializado.
La serigrafía no fue presentada como una simple reproducción, sino como una técnica artística en la que cada estampa es resultado de un proceso material y creativo. En este caso, el trabajo de Gustavo Fermín permitió traducir al papel las distintas decisiones conceptuales y formales de los seis artistas, realizadas manualmente en su taller AXIOMA, convirtiendo las propuestas en piezas numeradas y concebidas como obras de colección. La técnica establece así otro diálogo dentro de la exposición como es el caso de una práctica de larga tradición con las posibilidades expresivas del diseño contemporáneo.
Hacia la parte final del encuentro, Lidia León, arquitecta, artista visual y presidente de la Fundación Conexión LiLeón, intervino desde el público para compartir sus consideraciones sobre “Carteles en Dos Calles”, su relación con el proyecto “Siempre Salomé” y la apuesta de Dos Calles por el cartel y la serigrafía artística como piezas coleccionables.
Su intervención se sumó a una conversación que, más allá de revisar las obras de la exposición, permitió volver sobre una pregunta fundamental: cómo acercar a las nuevas generaciones a una mujer cuyo nombre forma parte de la memoria dominicana, pero cuya dimensión humana, intelectual y creadora merece continuar siendo estudiada.
El encuentro concluyó con palabras de agradecimiento de Yamile Eusebio de Umaña a los artistas y al público asistente, así como con una invitación a continuar visitando la exposición mediante reservación y a seguir la programación de la Fundación Conexión LiLeón y de Dos Calles, Espacio Creativo a través de las redes sociales @doscallesrd y @conexionlileon.
La exposición permanece abierta al público en Dos Calles, Espacio Creativo, con entrada libre mediante reservación previa vía WhatsApp al 849-564-9256.
Contacto:
info@doscalles.com

