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Efectos de la crisis global en América latina 

Daris Javier Cuevas

Daris Javier Cuevas 

La economía global está experimentando una desaceleración insólita, inducida por múltiples factores que cada vez parecen no finalizar. Este panorama ha sido cimentado por un brutal quebrantamiento en el comercial global, las políticas arancelarias de última generación, unas exageradas tensiones geopolíticas, persistente inflación y un proteccionismo que ha alterado las cadenas de suministro habituales.

En adición, se observa un aterrador repunte de los precios internacionales del petróleo, muy inconsistente, estimulado por los conflictos geopolíticos, lo cual ha engendrado presiones inflacionarias a lo interno de cada país. Para contrarrestar este malestar, los gobiernos se han visto obligados a efectuar subsidios a los combustibles con el objetivo de mitigar el impacto en el deterioro del poder adquisitivo de los consumidores, pero con ligera efectividad.

En el contexto planteado, es notorio que la dinámica de la economía global se ha deteriorado, lo que ha afectado de manera directa la economía de las diferentes regiones del mundo, en particular, la región de América latina. En efecto, la economía de la región de América latina cada vez se observa con bastante fragilidad y con una inocultable desaceleración en el crecimiento económico con impacto funesto en la actividad económica, la política social y deterioro de la democracia.

La región de América latina cada vez exhibe elevados índice de riesgos políticos y riesgos económicos muy complejos, fruto de que se ha tornado como normal la presencia de alta volatilidad interna, derivada de las presiones externas por la que transita la región. La volatilidad de los mercados internacionales de hidrocarburos se ha convertido en la principal amenaza por la que atraviesa la región latinoamericana, pero a esto se agrega los impactos directos sobre la gobernabilidad, la inversión y la estabilidad democrática, estableciéndose un orden de riesgos cuantitativamente preocupantes, lo que permite visualizar cómo se desfiguran elementos esenciales tales como la inseguridad, la fragilidad institucional y la facilidad de cómo se transmiten y asimilan las tensiones externas.

Bajo el enfoque planteado, se interpreta que la crisis global ha ido trazando el rumbo de la economía y   definiendo los gobiernos de América latina de una manera sorprendente con un incremento del riesgo político acompañado de la fragilidad institucional y polarización. Y es que los procesos electorales se han desarrollado en un escenario evidente de desconfianza ciudadana hacia la democracia, lo cual la debilita con un progresivo cuestionamiento a la legitimidad de las reglas democráticas. 

Y es que cuando los ciudadanos se decepcionan de la democracia se corre el riesgo de la desaparición de los mecanismos de canalización institucional de los potenciales conflictos y pasan a convertirse, en la mayoría de los casos, en focos de inestabilidad política, económica y social.  Ahora bien, cuando las tensiones geopolíticas y la debilidad institucional se elevan a su máxima expresión, el resultado inmediato es un freno en el crecimiento económico, se desincentiva la inversión extranjera y la inversión doméstica, situación esta que engendra una volatilidad incontrolable en los mercados financieros que perjudica la estabilidad macroeconómica, lo cual desemboca en lo que se denomina la tormenta perfecta.  

Es exactamente lo que ha venido ocurriendo en América latina con el impacto de la crisis global que ha impulsado mayores niveles de inflación, pérdida del poder adquisitivo e insatisfacción de las aspiraciones de la población. Pues en la realidad tal esto se ha traducido en un rechazo a los gobiernos o partidos de turno, prefiriendo propuestas populistas e improvisaciones que luego en el corto plazo son descalificados por los mismos ciudadanos que los eligió, tal como ocurre en Bolivia, Chile, Argentina y Honduras.

En América latina no se están definiendo ningún tipo de ideología ni mucho menos de quien es conservador o de izquierda. En América latina lo que está ocurriendo es la insatisfacción con el curso de la economía y el bienestar de la gente, lo cual puede agravarse con la mala noticia dada a conocer por el FMI, en el sentido de que la estabilidad de la inflación se posterga al 2027. 

Daris Javier Cuevas Nin dcuevas16@uasd.edu.do 

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