Manuel Díaz Aponte
En principio cundió el pánico en el Medio Oriente al creerse que Irán sería “borrado del mapa” como amenazó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alentado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien muestra frustración ante la firma de un acuerdo de paz para finalizar la guerra.
En medio del escenario en que Trump estaba a punto de cerrar un acuerdo histórico, Israel lanzó ataques en las afueras de Beirut, lo que llevó al republicano a decir que el primer ministro Netanyahu era “un tipo difícil”.
¿Por qué es tan complicado un acuerdo de paz ante la intransigencia de Israel?
Ese aliado es una terrible pesadilla y dolor de cabeza para Estados Unidos. Volvió a boicotear los acuerdos suscritos entre Trump e Irán, disparando misiles en suelo del Líbano. Obviamente, lo rechaza.
Definitivamente, al gobierno de Israel no le interesa ese acuerdo de paz porque su estructura política, militar y de seguridad está diseñada para la guerra.
En respuesta a su actitud arrogante y desafiante, las autoridades de Irán volvieron a bloquear el Estrecho de Ormuz, complicando nuevamente la movilidad de embarcaciones de petróleo y gas natural hacia los mercados mundiales.
El escenario suma ahora Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar que respaldan a Irán en contra de los israelíes.
El sueño israelí era ver completamente destruido a Teherán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, pero subestimaron la capacidad heroica de esa nación islámica que pese haber sufrido grandes destrozos en sus infraestructuras escolares, hospitalarias y zonas de seguridad sigue en pie.
En la práctica, eran dos ejércitos contra uno entre ellos, el más poderoso y tecnológicamente equipado de este planeta.
Para los contribuyentes y consumidores estadounidenses, el costo de la guerra asciende al menos a 132 millardos de dólares, según estimaciones de Moody ‘s Analytics.
El gobierno estadounidense deberá reparar más de una docena de bases militares destruidas por los incesantes ataques militares de Irán en la región del Medio Oriente.
Costo de la guerra
Las fuerzas iraníes igualmente destruyeron un avión radar militar de EE.UU. en la pista de Arabia Saudita, el complejo de la embajada norteamericana en Riad y causaron muertes a decenas de sus soldados.
Previo a la guerra, los estadounidenses pagaban, en promedio, 2,98 dólares por galón en las gasolineras. Ahora, deben desembolsar 4 dólares por galón.
Ello ha generado descontento entre la población que demanda el cese del conflicto, al igual que las principales economías mundiales, porque impacta negativamente sus fuerzas productivas, a tal punto, que el gobierno de Turquía ha pedido cadena perpetua para Netanyahu.
El liderato de Israel está enojado y desanimado con su aliado estadounidense por la rúbrica de este convenio de paz porque su objetivo primario era sepultar para siempre a los iraníes algo que en la práctica es un “sueño” inalcanzable.
Entonces, Netanyahu y su gobierno deberán convivir con una realidad que siempre lo impactará debido al potencial armamentista iraní, sino fundamentalmente por ser punto estratégico en la movilidad naviera y comercial mundial. Israel desanimado
No es lo mismo la Franja de Gaza en Palestina, viendo lo que representa políticamente el Estado Islámico de Irán, territorio de espiritualidad ortodoxa que tiene de padrinos y aliados ideológicos, políticos y militares a la República Popular de China y la República Federativa de Rusia.
Esta nueva guerra en el Medio Oriente ha contribuido a separar aún más a Israel de sus vecinos Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Beirut, Líbano y hasta Turquía, que, aunque un poco distante del epicentro geográfico de esta hermosa región, abiertamente su presidente Recep Tayyip Erdoğan, ha pedido sanciones, encarcelamiento y hasta la pena de muerte contra Netanyahu.
El año pasado, Israel tuvo dos guerras con Irán y ahora en esta coalición conjunta con Estados Unidos en territorio iraní creyó que era su fin. ¿Pero vaya que ilusión equivocada?
El régimen israelí sufrió dos fracasos en esta contienda el primero por no alcanzar su principal objetivo de “acabar totalmente a Irán” y el segundo por su exclusión en la firma del acuerdo de paz. Ello, se traduce en ejemplificar al Estado de Israel como violento, intransigente y enemigo de la paz.
Incluso, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, regocijado con la alianza militar de EE.UU. en esta nueva batalla en la tierra del líder histórico Ayatolá Ruhollah Jomeini, afirmó públicamente que el objetivo era “eliminar las amenazas existenciales “para Israel.
Y a seguidas, expuso que era el paso previo para destruir cualquier amenaza nuclear de Irán y su programa de misiles balísticos.
Estrategia fracasada
Las autoridades israelíes exigieron, además, que Teherán deje de apoyar a sus fuerzas aliadas hostiles a Israel, como Hizbulá en Líbano y los hutíes en Yemen, así como a Hamás en Gaza.
Hasta llegó el liderato de Israel a incitar en mensajes propagandísticos y arengas para que el pueblo de Irán saliera a las calles a derrocar a su gobierno, lo que evidentemente no ocurrió.
Otra derrota para el primer ministro Netanyahu y su cúpula militar y de seguridad. Algunos analistas incluso hasta prevén el final de su régimen, que ni siquiera con la ayuda logística, económica y militar de Norteamérica ha podido derribar al gobierno de Irán y a su poderosa Guardia Revolucionaria.
“Una catástrofe desde la perspectiva de Israel”, opinó Avigdor Liberman, antiguo exministro de Defensa israelí y ahora fiero opositor de Netanyahu, al referirse al acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán.
Turquía es un país euroasiático y transcontinental situado estratégicamente en la intersección de Europa, Asia y Oriente Medio. Aunque la mayor parte de su territorio (la península de Anatolia) se encuentra en Asia Occidental y limita con varios países de Oriente Medio, también cuenta con una porción en el sureste de Europa.
¿Quién ganó la guerra?
Con la rubricación del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para finalizar la guerra, surgen preguntas: ¿Quién ha ganado esta guerra? O en cambio, ¿Quién es el perdedor?
Aunque los iraníes han tenido más baja en el conflicto, algunos estiman en 3,500 muertes entre militares y civiles, es indiscutible que se apoyaron ferozmente en su inmenso, estratégico y esencial Estrecho de Ormuz, por donde cruza más del 80% del tráfico naval de mercancías e hidrocarburos a nivel mundial.
Presionaron a Occidente con la paralización del movimiento de barcos cargueros provocando congestionamiento de mercancías y suministros de hidrocarburos, y, con el apoyo de su ejército integrado en la Guardia Revolucionaria de Irán, resistieron las embestidas de la poderosa maquinaria militar estadounidense, prácticamente obligando al gobierno de Donald Trump a sentarse en la mesa del diálogo y proceder a negociar.
“No habrá acuerdo con Irán salvo la RENDICIÓN INCONDICIONAL”, dijo reiteradamente el presidente Donald Trump en el inicio del conflicto.
Esta nueva confrontación bélica demostró que ya es difícil “humillar” a un país con recursos económicos y balísticos suficientes para su defensa, aunque sea ante el ejército de la primera potencia mundial.
Parecería que Irán saldrá ganador en este acuerdo de paz suscrito con las autoridades estadounidenses particularmente si comienza a recibir los millonarios recursos congelados en cuentas bancarias de Estados Unidos y Europa.
Igualmente, porque su controversial programa nuclear no ha sido impactado significativamente y todavía dispone de instrumentos para activarlo.
Quizás por ello el gobierno de Netanyahu ha pretendido “deslucir” la ceremonia de firma del acuerdo de paz lanzando otros misiles sobre el Líbano, acción criticada duramente por líderes occidentales y estructuras mediáticas de Medio Oriente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un memorando de entendimiento y acuerdo de paz con Irán, en ceremonia efectuada en el Palacio de Versalles (Francia), en el marco de la Cumbre del G7, y contó con la presencia del mandatario francés Emmanuel Macron y el secretario de Estado Marco Rubio.
Israel-UE
Ahora las autoridades de Israel tienen otra crisis diplomática con los países de la Unión Europea ante su “inaceptable” política de asentamientos en Gaza y por la “inacción” existente y las colonias ilegales en Cisjordania.
En ese contexto, el gobierno del Reino de España pidió la suspensión del Acuerdo de Asociación de la UE con Israel, a lo que se opusieron Italia y Alemania.
Con anterioridad, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha criticado públicamente la política del régimen de Netanyahu hacia Palestina calificándola de “genocida”.
España, considera, además, que el gobierno de Benjamín Netanyahu, irrespeta el derecho internacional con su actitud ante Palestina.
Tanto España, Irlanda y Eslovenia coinciden en que el liderato de la UE debe revisar sus vínculos institucionales, políticos y protocolares con Israel.
Artículo de Manuel Díaz Aponte
Manuel Diaz manueldiazaponte@gmail.com

