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¿Qué hay detrás de ese partido de Fútbol?  

Manuel Díaz Aponte

Manuel Díaz Aponte

Podría alegarse que el Fútbol es en sí pasión, movimiento y adrenalina cien por ciento, pero lo que, protagonizó la selección nacional de Haití en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, en Santo Domingo, fue puro bandidaje, provocación y un atropello a la soberanía y dignidad del pueblo dominicano.

Inaceptable esa bochornosa acción delincuencial que el estado dominicano está compelido a evitar su repetición porque significa una confrontación directa con los haitianos.  

Haití, sin embargo, no se ha disculpado ante los destrozos causados por forajidos de ese territorio que derribaron salvajemente la puerta de ingreso a las instalaciones deportivas y dejaron montones de basura en su interior.

La Federación Haitiana de Fútbol defendió el “derecho” de sus atletas a manifestar su identidad y orgullo nacional, sin ofrecer disculpas por lo sucedido.

El ministro de Deportes de la República Dominicana, Kelvin Cruz, exigió una disculpa pública a la selección de fútbol de Haití tras los incidentes ocurridos el 1 de octubre de este 2026, lo que ha sido condenado enérgicamente por las autoridades, el movimiento olímpico y toda la sociedad dominicana.

Los haitianos siempre han actuado de mala fe con los dominicanos ya sea en los ámbitos comerciales, deportivos y diplomáticos. Existe un trauma histórico que todavía no lo superan.     

El episodio más reciente ocurrió en un partido de fútbol donde algunos jugadores haitianos quisieron exhibir su falso nacionalismo.     

Eso no fue una acción aislada, por el contrario, se advierte que hubo una planificación anticipada y muy deliberada con tal de alcanzar dimensión y hasta amenaza hacia la nación anfitriona.

Los dominicanos no podemos seguir viendo la crisis haitiana con indiferencia porque se trata de una grave situación político-social que inexorablemente repercute en la República Dominicana.

Es un vecino, que reiteradamente podemos ver más que a un peligroso enemigo, acechandonos constantemente para darnos el latigazo.

La solidaridad dominicana hacia los haitianos nunca será reconocida ni mucho menos valorada por quienes promueven en las mentes de sus hijos la absurda idea de que nuestro país les pertenece.

Haití sigue traumatizada

Traumatizado ante una realidad histórica que no tiene reversa el pueblo haitiano vive aferrado al pasado y a una postura de mendicidad internacional.    

Esos letreros exhibidos en el Estadio Olímpico Félix Sánchez contra la República Dominicana por jugadores de la selección de fútbol haitiana son un atropello a nuestra soberanía y falta de respeto hacia la nación que mayor apoyo solidario ha otorgado a ese desafortunado territorio.

Es obvio, que los directivos futbolísticos haitianos conocían de antemano que esto iba a ocurrir porque no se trató de algo improvisado, que surgió en el fragor del partido.

El presidente de la Federación Dominicana de Fútbol (Fedofútbol), José Deschamps, dijo que llevarán el caso del jugador haitiano Wilson Isidor, quien en un video expuso: “La Hispaniola es Haití. Esto es Haití”.

Buscaba con esa actitud no tan solo agredir nuestra soberanía sino también provocar e incitar la reacción de los dominicanos.

La española es una isla compartida por dos Estados soberanos: República Dominicana y Haití. Por tanto, es una grosera intromisión en los asuntos internos de la sociedad dominicana      

Aprovechando un escenario deportivo colmado de haitianos y bajo el ímpetu de la victoria ante el combinado dominicano, enardecidos fanáticos causaron el caos pretendiendo convertirlo en una “batalla campal” contra la República Dominicana.  

Algunos dominicanos están sorprendidos por la masiva presencia de haitianos en el estadio que llegaron allí bien temprano y escenificaron un desorden mayúsculo destrozando su puerta de ingreso.    

¿Acaso todavía hay personas que ignoran la masiva población haitiana que vive en el país? Ahora, muchos se preguntan: ¿Por qué el gobierno dominicano no recrudece las deportaciones de los inmigrantes ilegales? ¿O es que vamos a esperar que esto se salga de control y pasemos a una sociedad sin brújulas?

Anarquía y provocación     

Se estima que alrededor de 4 millones de haitianos viven en la República Dominicana, pero las autoridades están en el deber de comunicar la data precisa, sin titubeos y con la transparencia que amerita esta pesada realidad migratoria.  

Lo cierto es que las autoridades dominicanas tienen que replantearse nuevas estrategias en las relaciones con Haití, un vecino difícil que cada día aumenta su presencia en territorio nacional. Son muchos los casos de violencias, asaltos y acciones que riñen contra nuestra estabilidad donde se ven involucrados ciudadanos haitianos.   

Hasta se ha difundido que integrantes de bandas haitianas que azotan a sus ciudadanos están en territorio dominicano, aunque en ocasiones las autoridades dominicanas no han negado.  

¿Cuál es el temor de rediseñar un nuevo modelo de relaciones bilaterales con Haití? No podemos seguir viviendo del chantaje de los haitianos que reiteradamente dejan de adquirir los productos dominicanos en la zona fronteriza ante supuestos maltratos que reciben de los dominicanos.

En anteriores ocasiones, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha discutido la posibilidad de apertura del comercio con naciones de Centroamérica para ir reemplazando la dependencia comercial con Haití.

Comerciantes dominicanos se han opuesto alegando subida en los costos operacionales de pagos de fletes de exportación.

Asimismo, ya es hora de que los empresarios, industriales y comerciantes de República Dominicana modifiquen sus viejos esquemas de comercio exterior buscando otras opciones con países amigos de América Latina.

Lo mismo va con aquellos que prefieren contratar mano de obra haitiana por sus bajos costos por encima de los dominicanos, reflejándose en los sectores de la construcción, hotelería y áreas de servicios.     

Preocupa que municiones con marcas y características asociadas al Ejército de República Dominicana (ERD) hayan sido detectadas en poder de bandas criminales haitianas entre ellas la organización 400 Mawozo, de acuerdo con un informe del Panel de Expertos del Comité del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Haití.

También, de un supuesto plan de grupos de haitianos radicados en la provincia La Altagracia que intentaron asaltar un cuartel policial.

En esa misma zona, moradores de la región oriental han sido víctimas de asaltos y robos ante bandas integradas por haitianos y dominicanos.   

La inmigración desbordada y sin control de haitianos hacia la República Dominicana nos está creando serios problemas ambientales, de seguridad y estabilidad emocional en la sociedad dominicana. Ojalá no sea tarde para detener definitivamente esa hemorragia migratoria hacia nuestro país.  

Artículo de Manuel Díaz Aponte

Manuel Diaz manueldiazaponte@gmail.com  

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