Icono del sitio Mundo Real

Testigo del tiempo / Abinader venció el hambre

J.C. Malone

J.C. Malone

En noviembre de 2006, llegamos al “hambre cero”, porque el presidente George W. Bush sustituyó la palabra “hambre” por “muy baja seguridad alimentaria”, en los informes oficiales. Cuando el presidente Luis Abinader y un burócrata de la FAO declararon que el país estaba en etapa de “hambre cero”, dijeron la verdad, 20 años después.

Acto seguido, la misma FAO dice que el 41 por ciento de los dominicanos sufre “muy baja seguridad alimentaria”, que es el nuevo maquillaje verbal del hambre. Reflexionemos sobre lo siguiente: cuando un gobernante no tiene otra salida que contar historias tan falsas, es porque su gobierno está mucho peor de lo que parece.

Lo que Abinader diga sobre el hambre es irrelevante, importante es que haya escogido decirlo en este momento. El mundo sufre escasez alimentaria, de fertilizantes, e inflación por la crisis de los combustibles, lo que Abinader dice, demuestra que no tiene nada coherente que decir.

Claramente asistimos al inicio de tiempos bastante difíciles, faltan dos años para que termine el mandato de Abinader. Un país sin agua potable ni energía eléctrica, que de manera regular el gobierno lo endeuda con préstamos para todo, incluyendo el esotérico “combate” del cambio climático. Nadie tiene hambre, habitamos la Utopía de Tomas Moro.

Desde que sacaron la palabra “hambre” de los informes oficiales, eso no existe, y lo único que Abinader ofrece es decirnos algo que sabíamos hace 20 años. El gobierno tiene tan pocos recursos que su fábrica de mentiras, eso siempre abunda entre políticos, se agotó. Un politico en el poder, sin mentiras ni creatividad para producir nuevas historias, es un serio peligro público.

En lo adelante, me refiero a los dos años de gobierno que restan; podemos ver cosas sencillamente inimaginables. Como está: el gobierno hace un presupuesto para 12 meses y en seis meses debe hacer otro porque lo gastaron todo, eso desnuda su falta de planificación. Todo esto tendrá serias consecuencias, pero no pagarán “los de arriba”. Gracias a dios, Abinader venció el hambre.

Salir de la versión móvil