Humberto Salazar
El líder de la FP, mi amigo Leonel Fernández, se refirió a Santiago Matías como si estuviera impartiendo docencia, y le da la definición clásica del papel que juega un dirigente político y un comunicador en la sociedad.
Dijo que Matías “es un gran fenómeno comunicacional” e intenta darle una lección diciendo: “son dos cosas diferentes, un proyecto político de poder y un proyecto de transformación comunicacional”.
Lo cual teóricamente podría ser cierto, si no nos encontráramos en la época más disruptiva de la humanidad, donde muchos de los paradigmas que parecían inamovibles han desparecido empujados por la rueda de la historia.
Hasta lo que parecía más sólido, la discusión ideológica entre derecha e izquierda, socialismo/comunismo versus capitalismo, liberalismo y libre mercado; han desaparecido en las fauces del pragmatismo.
Pues Matías, le devuelve la disgregación teórica a Leonel, planteándole que no quiere atajos, como el caso de cambio de nombre del Partido de los Trabajadores Dominicanos a Fuerza del Pueblo, y luego le lanza un golpe diciendo que quiere dejar atras las mañas de la vieja política.
Es decir, Matías lo acusa de haber construido un partido por la vía más fácil, lo que dice no quiere hacer; y además le suelta el “atajo” de la llegada al poder en los hombros de Balaguer y prácticamente lo tilda de usar “mañas” de la vieja política.
Si todo eso no es uno de los ataques más directos que ha recibido Leonel en los últimos tiempos, no sé cómo calificarlo.
Es decir, la polemica esta servida, y creo que Matias marca un gol al ver una brecha por donde discutir con el expresidente, y simplemente aprovecha el error de quien podria ser su adversario en algún momento.
Y dicen muchos de mis amigos el equivocado soy yo. al dar seguimiento a lo que está ocurriendo en la política dominicana.



