Carlos Ricardo Fondeur Moronta

Les voy a explicar: Si alguien es asesinado de rodillas, se supone que detrás se coloca el asesino con el arma y lo ejecuta. Ponerse a pedir poner en 29 a un ser humano es irresponsabilidad civil, porque pide ejecutar a alguien que ha delinquido. Aprendamos a contextualizar, analicemos antes de ponernos como monos, imitando y aceptando como bien lo que está mal.

La sociedad anda de patas hacia arriba y el pueblo noble paga el resultado de una sumisión que resulta en violencia policial, militar y civil, todo mezclado como la argamasa para el mejor hormigón.

Las instituciones llamadas a activarse para ayudar a reducir el índice de mortalidad y violencia y ponerse en consonancia con la preocupación del pueblo raso dominicano ante esta disyuntiva, han hecho caso omiso, hasta muestra en contrario.

Los psiquiatras, psicólogos, las iglesias, y el mismo pueblo representado por las instituciones políticas en sus diversas formas de presencia en el status cuo, parecen no existir en los momentos más oscuros de la nación.

Debemos exigir que se deje de lado el recurso de «poner en 29» a quienes son perseguidos por delitos y no provocar que los ciudadanos dominicanos y haitíanos se midan en un duelo irracional en las calles y crear las condiciones para una convivencia sana y fructífera.

Estamos a las puertas de la creación de una nueva era de desobediencia civil provocada por varios factores, donde se estan

a simple vista la música barrial, las drogas, el desempleo, la falta de interés en los estudios y la colusión con ciudadanos de dudosa identidad que vienen cargados de odio, racismo y empoderamiento.

Pongamos los medios de comunicación al servicio de un plan nacional de adecentamiento de nuestras instituciones,

en procura de evitar que nuestro país se escurra por la alcantarilla.