Ranciel Kidman

Santo Domingo, 28 de septiembre de 2026.- Un cliente de una institución de la banca nacional expone públicamente su inquietud tras una transacción fallida realizada el pasado sábado 26 de septiembre para pagar una tarjeta de crédito.

La operación, efectuada entre cuentas del mismo banco, fue rechazada por el sistema. El dinero no quedó en la cuenta de origen ni se acreditó en la tarjeta de crédito, dejando al cliente en una situación de incertidumbre.

La pregunta que surge es clara: ¿si la transacción se realiza dentro del mismo banco, por qué el proceso de reposición de fondos debe tomar tantos días?

Mientras la entidad exige cumplir con el pago de la tarjeta para evitar intereses por mora, el cliente que realizó la operación se ve obligado a espera de un plazo de investigación que puede extenderse hasta 20 días.

Este escenario genera dudas sobre la eficiencia y transparencia de los procesos internos. Los clientes se preguntan: ¿qué garantías existen para que su dinero no quede “desaparecido” en el sistema? ¿Por qué una operación interna no puede resolverse en menos de 24 horas?

Ante esta situación, se hace un llamado a la Superintendencia de Bancos para que establezca normas claras y estrictas: las transacciones internas entre cuentas de una misma entidad no deben demorar más de 24 horas en ser corregidas.

La confianza en el sistema financiero depende de respuestas rápidas y justas. Los clientes merecen seguridad y transparencia en cada operación.