Por Humberto Contreras Vidal
Para comprender por qué un dispositivo aparentemente seguro, como una cinta de luces LED, puede llegar a provocar un incendio, es conveniente entender qué es un átomo. El átomo es la unidad básica de la materia (es comparable a la célula en Biología) y está formado por un núcleo que contiene protones y neutrones, rodeado por electrones. Aunque actualmente la ciencia describe el comportamiento de los electrones mediante modelos cuánticos más complejos, resulta conveniente imaginar que estos se encuentran alrededor del núcleo y participan en las interacciones que dan origen a los tipos y propiedades de la materia.
La química comienza a hacerse comprensible cuando somos capaces de visualizar cómo interactúan los electrones de diferentes átomos para formar sustancias nuevas. La física, por su parte, estudia fenómenos más amplios relacionados con la materia y la energía. Uno de esos fenómenos es la electricidad.
En los materiales metálicos, algunos electrones pueden desplazarse de un átomo a otro formando una corriente eléctrica. Ese movimiento ordenado de electrones es lo que permite el funcionamiento de lámparas, electrodomésticos, computadoras y prácticamente cualquier equipo eléctrico.
Sin embargo, el paso de la corriente eléctrica no es completamente eficiente. Parte de la energía se transforma en calor debido a la resistencia de los conductores. Cuando existen defectos en las conexiones, daños en los cables o fallas en los circuitos de alimentación, como puede ocurrir en algunas cintas de luces LED deterioradas, la generación de calor puede aumentar considerablemente. Con el tiempo, ese calor puede acumularse y elevar la temperatura de los materiales cercanos.
Si el calor entra en contacto con materiales combustibles como papel, madera, telas o plásticos, puede iniciarse una reacción química de oxidación rápida conocida como combustión. Durante este proceso, los compuestos ricos en carbono reaccionan con el oxígeno del aire y producen principalmente dióxido de carbono, vapor de agua y una gran cantidad de energía en forma de calor y luz. Esa energía es la que observamos como llama o fuego.
Los incendios relacionados con decoraciones navideñas y sistemas de iluminación son poco frecuentes, pero sus consecuencias pueden ser graves. La National Fire Protection Association (NFPA) estima que los departamentos de bomberos de Estados Unidos responden cada año a un promedio de 835 incendios residenciales iniciados por decoraciones, excluyendo los árboles de Navidad. Además, entre 2020 y 2024 se registró un promedio anual de 143 incendios domésticos originados en árboles de Navidad, y casi la mitad de ellos estuvieron relacionados con equipos eléctricos o de iluminación.
En la República Dominicana también se han reportado incendios asociados con instalaciones eléctricas navideñas. En enero de 2026, el Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional informó que un incendio en un apartamento de Santo Domingo se originó por un cortocircuito en las instalaciones eléctricas de un árbol de Navidad. En la misma noticia, el jefe de los bomberos señaló que una gran proporción de los incendios investigados tiene relación con fallas eléctricas.
Por estas razones, resulta aconsejable adoptar hábitos sencillos de prevención. Siempre que sea posible, conviene apagar y desconectar las luces decorativas, las cintas LED y otros dispositivos eléctricos cuando no estén en uso, especialmente durante la noche o cuando no haya personas en la vivienda. También es recomendable revisar periódicamente el estado de los cables, enchufes y extensiones, evitando sobrecargar los circuitos eléctricos. Estas medidas reducen el riesgo de sobrecalentamiento y contribuyen a prevenir incendios tanto durante las festividades navideñas como en cualquier época del año.
El autor es doctor en ciencias químicas y reside en Santiago de los Caballeros. huco71@gmail.com



