SURA recomienda evaluar las vulnerabilidades de las edificaciones, actualizar los planes de emergencia y preparar la continuidad de las operaciones antes de que ocurra un evento de mayor intensidad.
Santo Domingo, República Dominicana. Julio 2026. Los terremotos ocurridos recientemente en Venezuela y los movimientos sísmicos registrados durante las últimas semanas en República Dominicana han vuelto a colocar en la agenda regional la necesidad de fortalecer la prevención y la preparación de las personas, las comunidades y las empresas.
El 24 de junio, Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, que provocaron daños considerables y una emergencia humanitaria. De acuerdo con el balance divulgado el 14 de julio, más de 4,700 personas habían fallecido, mientras miles permanecían heridas o sin hogar.
En República Dominicana, el Centro Nacional de Sismología registró el 26 de junio un movimiento de magnitud 5.1 al sureste de Mano Juan, isla Saona. Posteriormente, el 14 de julio, un temblor de magnitud 4.5 fue sentido en Las Terrenas, Samaná, así como en distintas localidades del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo.
Aunque estos eventos ocurrieron en contextos y zonas tectónicas diferentes, constituyen un recordatorio de que el Caribe es una región sísmicamente activa y de que la preparación no debe comenzar cuando se siente el movimiento.
Ante este escenario, Seguros SURA exhortó a las familias, administraciones de condominios, centros educativos y empresas a revisar sus condiciones de vulnerabilidad, rutas de evacuación, protocolos de respuesta y planes para recuperar sus actividades después de una emergencia.
“Los terremotos no pueden evitarse ni predecirse con precisión, pero sí podemos actuar sobre las condiciones que aumentan sus consecuencias. Evaluar las edificaciones, capacitar a las personas y contar con planes claros puede marcar la diferencia entre una emergencia controlada y una situación de mayor impacto”, expresó James García, presidente ejecutivo de Seguros SURA.
SURA explicó además que el impacto de un terremoto no está determinado únicamente por su magnitud. También influyen la cantidad de personas y bienes ubicados en la zona afectada, las características de las edificaciones y la capacidad de las comunidades para responder y recuperarse.
Este enfoque considera tres elementos fundamentales: la amenaza, relacionada con la probabilidad e intensidad de un movimiento sísmico; la exposición, que comprende a las personas, viviendas, empresas e infraestructuras localizadas en el área; y la vulnerabilidad, vinculada con el comportamiento que podrían tener las construcciones ante un terremoto.
Desde 2013, SURA se encuentra vinculada a la Fundación Global Earthquake Model, GEM, una iniciativa científica internacional dedicada a evaluar y comunicar el riesgo sísmico. Sus modelos permiten conocer mejor la amenaza, la exposición de personas y bienes y la vulnerabilidad física de las estructuras, con el propósito de orientar medidas de mitigación, rehabilitación y preparación.
La compañía recordó que una edificación puede permanecer en pie después de un terremoto y, aun así, quedar temporalmente inutilizable debido a daños en fachadas, cristales, plafones, tuberías, ascensores, redes eléctricas, estanterías, equipos y otros componentes no estructurales.
Medidas que pueden adoptarse desde ahora
Entre las principales acciones de prevención, SURA recomienda:
· Solicitar una evaluación profesional cuando una edificación presente grietas importantes, corrosión, filtraciones persistentes o modificaciones estructurales realizadas sin supervisión técnica.
· Fijar estanterías, televisores, cilindros, equipos y objetos pesados que puedan caer o desplazarse durante un movimiento.
· Identificar zonas de protección, rutas de salida y puntos de encuentro; mantener despejadas las escaleras y preparar un kit con agua, alimentos, medicamentos, linterna, radio y documentos esenciales.
· Practicar simulacros y asegurarse de que todos conozcan cómo actuar, incluyendo niños, adultos mayores y personas con alguna condición de movilidad.
Durante una sacudida, la recomendación general es agacharse, cubrirse debajo de una mesa o estructura resistente y sujetarse hasta que termine el movimiento. No se debe correr hacia las escaleras, utilizar ascensores ni precipitarse hacia el exterior mientras el edificio está temblando.
En las empresas, además de proteger al personal, es necesario identificar los procesos indispensables, respaldar la información, revisar equipos críticos, definir proveedores alternativos y establecer cómo se mantendrán las comunicaciones y se recuperarán las operaciones.
Seguros SURA destacó que los movimientos recientes representan una oportunidad para revisar qué tan preparados están los hogares y las organizaciones ante un evento de mayor intensidad.
La empresa recomendó convertir la prevención en una práctica permanente, mediante evaluaciones técnicas, mantenimiento de las edificaciones, capacitación y planes de respuesta conocidos por todos. Asimismo, exhortó a evitar la difusión de rumores y consultar únicamente las informaciones de los organismos oficiales.
Yasmin Camilo-MGPR ycamilo@mgpr.com.do





