Por Ramón Mercedes 

NUEVA YORK.- La Asociación de Bodegueros Unidos de América (UBA), presidida por Radhamés Rodríguez y con más de 14 mil miembros, expresa su descontento y preocupación ante el anuncio de otro supermercado municipal, con precios subsidiados o promocionados como alternativa para combatir la inflación, anunciado por el alcalde de esta ciudad, Zohran Mandani, para el 2028 en Hunts Point, en El Bronx.

Anteriormente, el ejecutivo municipal había anunciado la instalación de un establecimiento similar en el complejo de La Marqueta, en East Harlem, con apertura prevista para el 2029.

Rodríguez sostiene que estos supermercados afectarían directamente a las bodegas, supermercados y pequeños comerciantes en los cinco condados.

Como organización, comprendemos perfectamente la necesidad de buscar soluciones reales para aliviar el alto costo de vida que enfrentan nuestras comunidades. Las familias necesitan precios más accesibles, y nosotros, como bodegueros y comerciantes, también somos parte de esa misma comunidad.

Sin embargo, no podemos aceptar que la solución sea crear una competencia directa contra los mismos pequeños negocios que, por años, han servido, sostenido y acompañado a nuestros vecindarios.

Los bodegueros y supermercados independientes no somos los culpables de la inflación; también somos víctimas de los altos costos: renta comercial, electricidad, seguros, impuestos, nómina, permisos, multas, mercancía más cara y todos los gastos operativos que hoy hacen cada vez más difícil mantener las puertas abiertas.

En su momento, le expresé claramente al alcalde que existían mejores maneras de colaborar y de llevar precios más asequibles a la comunidad, sin afectar los intereses ni la supervivencia de nuestros negocios.

Proponemos acuerdos con distribuidores, programas de descuentos a través de las bodegas existentes, incentivos para pequeños comerciantes, reducción de costos operativos, apoyo en electricidad, alivios contributivos y programas que fortalezcan-en vez de desplazar- a los negocios que ya están al servicio del pueblo.

Las bodegas y supermercados comunitarios no son simples establecimientos comerciales; son centros de servicio, puntos de encuentro, espacios de confianza y, en muchos casos, el primer lugar al que acude una familia cuando necesita ayuda.

Durante la pandemia, cuando muchos cerraron, las bodegas permanecieron abiertas, arriesgando la salud de sus dueños, empleados y familias, para que la comunidad tuviera alimentos y productos esenciales.

Por eso, nos preocupa profundamente que ahora se anuncien iniciativas que, aunque puedan tener una intención social, terminan golpeando directamente a quienes han sostenido la economía local durante décadas.

UBA reitera que no está en contra de buscar soluciones a la inflación ni de ayudar a las familias trabajadoras; al contrario, queremos ser parte de la solución, pero esa solución debe construirse con los bodegueros, no contra los bodegueros.

Hacemos un llamado respetuoso pero firme al alcalde y a las autoridades correspondientes para que reconsideren este enfoque y abran un diálogo directo con los pequeños comerciantes, antes de implementar medidas que puedan causar daños irreparables a miles de negocios familiares.

La ciudad debe apoyar a quienes siempre han estado ahí para la comunidad. No podemos combatir la inflación sacrificando a los pequeños negocios que también luchan por sobrevivir.